Fiestas Vintage Vol. 2 / 23.05.2001 / Tabaco
Stonerwitch - Culebra - Satan Dealers


"Me sobran huevos... te los tiro!" (*)

Esta nueva edición de las Fiestas Vintage convocó a tres bandas que, a pesar de estar agrupadas bajo un estilo similar, hacen algo muy distinto una de otra. Se notó un cambio de sonido impresionante entre banda y banda, con propuestas bien diferentes. En la variedad está el gusto. Y lentamente los allí presentes lo fuimos comprobando.

"Cómo será la barranca si el sapo la sube al trote"  (*)

Stonerwitch estrenaba disco nuevo: Yerba del Diablo (nombrar al diablo es algo cool si hacés stoner... o doom, death, black, power o cualquier cosa que suene pesado, parece que el diablo siempre sienta bien). Y abrieron el show con el primer track de la placa El Chupacabras (ET Highway). Wow, qué sorpresita... era la primera vez que los veía en vivo, aunque sabía con lo que podía encontrarme: rock bien gordo o stoner -que le dicen- potenciado por el sonido que le otorga el hecho de tener dos guitarras. Sin embargo fueron un poco más allá de mis expectativas y se mostraron con un sonido muy saturado, grueso, rockero, psicodélico (alineado entre la distensión de Kyuss y la psicodelia made in Nebula... por ahí viene la mano). Este trío -Fernando Gigliotti en guitarra y voces, Sebastián Romani en batería y Rodrigo Teixido en bajo- contó con la participación de Santiago en guitarras (uno de los Tintoreros). Se sucedieron algunas canciones más de la nueva placa entre las que voy a destacar Black Sábato... y acá es donde me pregunto, por qué no subió el señor Wolman a cantar y hacer de las suyas? un descuido que frustró un encuentro irrepetible... Uaaaaaaaaaaaaa!!! Viejas canciones como Ojos del Salado (en la boca del volcán... volaaaaar...) o Perdita Durango para recordar viejos tiempos. Para destacar el sonido que reventaba de las guitarras y el bajo recontra distorsionado bien al frente... a pesar de algunos desperfectos (alguien tiene una quinta?) y ciertas cosas a mejorar. Y como alguien dijo por ahi, no se puede terminar un show pidiendo perdón ;-)

"A los quince minutos del partido salió desde el fondo de la defensa, llegó hasta el área alemana, tiró un balazo... pero la pelota se fue a la mierda" (*)

Unos minutos más tarde apareció Culebra. Se bajó del caballo, se colgó su guitarra y, sin sacarse el sombrero, se despachó con una bonita instrumental digna de una película de cowboys perdedores, El Cabalgante. Para variar, otra sorpresa... resulta que ya había visto a Culebra en una Fiesta Stoner el año pasado y no me había convencido mucho. Pero la vida te da revancha. Y esta vez, ya sin los colmillos ni la capa de vampiro, lo de este solista stoner sonó renovado, auto reinventado y bastante diferente. Otro guitarrista (si, el man in black made in la pampa húmeda de campera de cuero, anteojos negros y... jogging) y un baterista (al borde del ataque) lo acompañaron en esta travesía de guitarras descarriadas. El bajo brilló por su ausencia (y las voces sonaron bajo), confirmando el sonido actual de la banda. El set se dividió entre temas del disco Cófrades del Crepúsculo (Tumbas de Metal, La Nave, Subliminal) y cosas inéditas. Hasta hubo tiempo para tocar la canción de Batman, todo un clásico Culebra. Lejos quedó el concepto sonoro que alguna vez plasmaron en el disco, más cercano a un rock argentino bien setentoso de voces limpias que a lo que se mostró en este show. Los duelos de guitarras se sucedieron alternando algunos solos con mucha electricidad y desparramando efectos de pedal hasta despuntar el alba.

"Vos vendés el pasaje o me querés garchar?" 
(*)

Finalmente le llegaría el turno a Satan Dealers. Una banda de rock (and roll) de garage que tiene a Adrián "no puedo dejar que una máquina decida mi vida" Auteda (NDI), a un tal Chuly (que supo estar en Fun People)  además de Pablo, Diego y Cristian -entre los que se cuentan un baterista, un guitarrista y un bajista con púa- entre sus integrantes. Tal vez la menos alineada en este sonido "stoner" por llamarlo de alguna forma. La voz es extraña y le imprime cierto aire cíclico de angustia y desahogo. Suena espontáneo y las canciones engendradas surgen con naturalidad. Este quinteto bien macizo y rockero despacha sin respiro una decena de canciones cortas y las chapas. Sucio... pero no desprolijo. Tan contundente como la fuerza de los hechos. Que se venga la Fiesta Vintage 3 porque como leí por ahí "No pensarlo, hacerlo".

"Y si no llegué a marica, es de haragán" 
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 (*) las frases corresponden a los llamados del Doctor Tangalanga y están intercaladas a modo de separadores.

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